Druidas y árboles

martes, 8 de abril de 2014


Buenas!

¿Quién no ha oído hablar de los druidas? Esas figuras casi legendarias, puesto que apenas unos retazos de su cultura milenaria ha llegado hasta nuestros días...

Sabemos que los druidas, aparte de intérpretes y mediadores con las fuerzas naturales también eran bardos, médicos, farmacéuticos, astrónomos, filósofos y cocineros, y que constituían un grupo social de clase alta responsable de organizar el culto, los sacrificios, el oráculo y los procedimientos judiciales.

Pero ¿qué saberes ocultaban tras sus escrituras cifradas?

Collar "Secret of Trees" -VENDIDO-

Para los druidas las palabras tenían poderes y los conocimientos eran secretos; con esa finalidad se compuso el "Alfabeto de los árboles", también llamado "Ogham", "Beth-Luis-Nion" o "Boibel-Loth", formado originalmente por 5 vocales y 13 consonantes en el que cada letra tiene el nombre del árbol o el arbusto del que es la inicial (en gaélico).

Podría contaros todo lo que he leído al respecto (que lo hay y mucho: las variantes que existen respecto a este alfabeto, los métodos que utilizaban los druidas para enviar información encriptada, los símbolos, usos y propiedades de cada árbol), pero repetir lo que otras personas ya han escrito y tirarme aquí dos días en plan monólogo... ¡no mola! >_<


Lo que sí me gustaría enseñaros es un perfecto ejemplo del cifrado druídico utilizado para transmitir oralmente su saber arbóreo: el poema galés "La batalla de los árboles" o "Câd Goddeu" atribuido a Taliesin.

Creo que este fragmento ilustra bastante bien la esencia del collar "Secret of Trees":

(...)Cuando el haya prospera con hechizos y letanías,
las copas de los robles se enmarañan y hay esperanza para los árboles.
He despojado al helecho, con el que descubro todos los secretos (...)
Soy fruto de frutos recogidos de nueve clases de árboles:
ciruelo, membrillo, arandano, morera, frambuesa,
peral, cerezo negro y blanco, con el serbo en mi participan.
Desde mi sede en Fefynedd, una ciudad que es fuerte,
observé los árboles y las cosas verdes que se apresuraban.(...)  


Cómo me gustaría saber leer entre sus líneas... 
¡Cuántas cosas me quedan por aprender!

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